30 jun. 2012

PROYECTO YÁÑEZ




Hace tiempo que quería hablar del proyecto de mi amigo Yáñez en Torre Pacheco y ahora que he vuelto a retomar mi vena escritora le voy a dar un poco de “publicidad”. Se dice que en las crisis sale beneficiado el que antes se adapta a ellas; además, en nuestro caso creo que va a tener que ir implícito un cambio de valores. Esto es lo que va a intentar Paco en Torre Pacheco con su querido club. El “Presi” le ha dado plenos poderes para intentar su proyecto. Nicolás siempre ha confiado en la labor de Paco y creo que el resultado ha sido más que satisfactorio a nivel de resultados deportivos, aunque siguen teniendo el lunar de la formación de jugadores. Doy fe de ello, porque en algún momento he ayudado en el proyecto y se ha intentado de muchas maneras, pero no se ha conseguido una continuidad en las escuelas. En esta época hay que evaluar muchas opciones, el éxito del deporte rey, la crisis económica, la poca repercusión y facilidades que se daban, etc.

Yáñez en un intento de dar la vuelta a las cosas, ya me envió hace algunos meses un borrador sobre el que iba a trabajar y al que le había dado muchas vueltas.

El quería (y quiere) que el jugador tenga la opción de entrenar muchos días (jugar, que a algunos entrenadores se les olvida que esto es un juego) y que, en edades tempranas, que sea muy lúdico. A todos nos ha pasado que han faltado jugadores y hemos tenido (si hemos sido coherentes) que entrenar con 5, 4 e incluso menos jugadores, así que no le resultará extraño a mi amigo Paco entrenar con esos esa cantidad de jugadores. Quiere que el jugador tenga opciones para poder ir a entrenar cuando pueda/quiera, aunque eso conlleve “desperdigar” a los asistentes y trabajar con menos chicos cada día. Es una forma distinta de hacer las cosas y ya veremos si le sale bien o no; yo estaré cerca por si alguna vez necesita ayuda y puedo dársela.

También he visto “entrenadores” que, cuando hay pocos jugadores, precisamente lo que hace es echarles la bronca a los que sí han ido y para rematarlo anulan el entrenamiento o les dejan jugando un 2c2 y se van a casita tranquilamente. Paco no es de ese estilo, él quiere aprovechar para que, cuando haya poca gente, que al final generalmente siempre son los mismos, pueda trabajar sobre todo técnica individual, tiro y 1c1. Casualmente son cosas de las que después nos quejamos muchos entrenadores cuando estamos en senior, que si no tenemos jugadores que desborden, que si no saben utilizar la mano débil, que si no meten, etc. ¿Cuántas horas “muertas” han tenido esos jugadores y no se han aprovechado para mejorarlos?

Creo que muchas veces se nos olvida que la actividad de entrenador (que NO es un TRABAJO) en nuestras categorías debe ser de vocación absoluta, es decir, debe priorizar la enseñanza sobre la remuneración. Es más, no será la primera vez que hemos entrenado y no hemos percibido compensación ninguna y que nos ha costado dinero (gasolina, mantenimiento del vehículo, etc). La época de vacas gordas en la que uno podía entrenar un par de días a la semana y además salirle muy rentable se han acabado (en la inmensa mayoría de los sitios), ahora se empezarán a ver las vocaciones reales.

Con esto quiero decir que cuando se tienen 2 jugadores se entrenan a 2, es más, se les pueden mejorar conceptos para los que normalmente no tienes ni el tiempo ni la posibilidad de prestarles dedicación individualizada, y si tienes 3 lo mismo y así hasta que se puedan hacer más cosas. Lo primero es tener claras las carencias que tiene cada jugador y cuáles son sus virtudes, y de esta forma puedes pulir un poco sus defectos y potenciar sus virtudes. Es más, si realmente nos gusta este deporte seguro que se nos ha ocurrido un determinado ejercicio para algún jugador en concreto, y esas cosas hay que tenerlas apuntadas porque es en estos momentos cuando puedes dedicarle ese tiempo que normalmente no tienes.

Además se da una casualidad muy curiosa, cuando faltan muchos jugadores suele ser en épocas de exámenes, retransmisiones deportivas, etc. y a los que vienen también les gustan otros deportes y también tienen que estudiar, pero se reparten mejor el tiempo o lo priorizan sobre otras cosas.

También es verdad que estos jugadores casi nunca (gracias a Dios hay excepciones) son los más habilidosos y sea por la razón que sea ellos no fallan. La mayoría de los clubes premian esa dedicación sentándoles en el banquillo, porque sencillamente son peores que los otros, y después con el paso a senior pagamos las consecuencias de esta forma de hacer las cosas. Los que faltaban por estudiar y por ver el fútbol en categorías base, en senior lo hacen por el trabajo, los estudios, la novia y muchas más cosas. El resultado es que algunos se dejan la actividad porque no pueden con todo y entonces miramos atrás y echamos mano de esos jugadores que no han fallado nunca y están dispuestos a hacer lo que sea por seguir practicando el deporte que les apasiona.

Cuando sucede esto he tenido que escuchar alguna vez comentarios como: “qué lástima que Fulanito no mire el aro”, “que no sepa pasar”, “que le falte mano izquierda”, etc. No somos conscientes de que hemos dedicado nuestro tiempo de entrenador a jugadores que se lo merecían por sus condiciones físico-técnicas, pero que no se lo merecían por su dedicación y esfuerzo. ¿Dónde están después todas las horas que le hemos dedicado a manejar la mano izquierda a ese jugador que faltaba mucho y era muy bueno? Levantando cervezas viendo el fútbol. Ojo, no digo que sea malo, pero no nos podemos quejar que después los jugadores lleguen con malos fundamentos y/o con unos valores cuanto menos cuestionables (por lo menos en lo que nos afecta más directamente a los entrenadores).

Hay un dicho en mi tierra que dice que “a capar se aprende capando” y es una verdad universal, nadie nace enseñado y nadie domina un movimiento si no lo ha hecho antes 100.000 veces. Creo que habría que replantearse los “premios” y “castigos” que le estamos dando a los jugadores, así como también habría que fomentar los valores que queremos tener después en el equipo senior y dejar de llorar por la mala suerte que tenemos en la actualidad con los jugadores. Tenemos lo que tenemos y los jugadores ahora son muchísimo mejores de lo que eran en mi época, pero hay que hacerse otra pregunta, ¿están los entrenadores preparados para estas generaciones? ¿Para conocer sus inquietudes, sus objetivos, sus motivaciones.... o lo fácil es quejarse y decir que ya no hay jugadores como antes....?

Pues yo digo que menos mal que no hay jugadores como antes, ahora los jugadores son potencialmente mucho mejores y más nos vale como entrenadores que nos adaptemos a las nuevas “normas del juego”. Ahora el jugador quiere divertirse (como antes), pero la diferencia es que antes había fútbol, baloncesto y...... poco, poco más. Ahora está la XBOX, Internet, whatsapp, mil deportes y actividades de refuerzo. Ahora hay que esforzarse en que el jugador aprenda divirtiéndose y eso es algo que a algunos entrenadores se nos escapa.

A mí me gusta hacer comparaciones con otros deportes y actividades, hay una que para este caso viene que ni pintado.

Un día entrevistando a un piloto de motos le preguntaron que qué le parecía el modelo nuevo de una determinada marca puesto que esa moto tenía fama de ingobernable y problemática. La respuesta fue fácil y rápida: “dame una moto rápida y ya me encargaré yo de sacarle partido como sea, aunque después de cada carrera tenga que acostarme 2 ó 3 horas porque me ha reventado”

Creo que hay pocas cosas que reflejen mejor el sentimiento que quiero transmitir. Dame un jugador con potencial y ya intentaré yo sacarle el mejor partido posible. El problema es lo que consideramos jugador bueno, ¿al que su genética física le da un plus sobre el resto o al que su genética de dedicación y trabajo le da una superación año tras año?

Entrenar al jugador que es un privilegiado físico y a quien, además, su ética de trabajo le permite mejorar continuamente, es algo que hay que disfrutarlo, porque tenerlo claro, os va a durar muy muy poquito en vuestro equipo.

La sociedad española va a tener que cambiar a marchas forzadas en los próximos años y eso se va a reflejar en todo y el baloncesto no va a ser una excepción.