29 nov. 2012

Crónica Águilas - Sierramar


Está claro que mentalmente TODAVÍA no somos un equipo para hacer cosas grandes todas las semanas. Por ahora tendremos que conformarnos con lo que hemos demostrado, ganar algún partido contra rivales grandes y quedarnos “saciados”. Yo creía que podíamos estar preparados para dar ese salto, pero viendo el partido de Águilas está claro que no. No significa que nunca vayamos a estar MENTALMENTE preparados, sino que no lo estamos TODAVÍA.

Individualmente hay jugadores que pueden dar e incluso un poco más de lo que lo hacen; otros están preparados pero les falta un empujoncito (sobre todo mental); y hay otros para los que va a estar más difícil que den ese salto (pero no es imposible).

Ese salto mental espero darlo este año, para, de esta forma, poder optar a objetivos más altos, como puede ser clasificarse para el play-off. Realmente es muy difícil, pero creo que tenemos unas mínimas opciones y hay que aprovecharlas. Espero que para Alhama volvamos a demostrar todo el potencial que llevamos dentro, porque seguro que no nos vamos a dormir tanto como lo hicimos contra Águilas.

Empezamos con un parcial de 8-0, pero no fue un parcial de salida en tromba con alguna pérdida y contraataque, fue un parcial porque no nos entraron tiros fáciles y concedimos varios fallos defensivos en ataques estáticos que les reportaron beneficio instantáneo. Nosotros seguíamos con nuestra empanada y a nuestro “desatascador” no lo teníamos al 100%: 2 días con fiebre y un viaje de 100 km no es lo mejor para estar en óptimas condiciones. Estoy seguro (espero) que Alhama pagará los platos rotos JJ. Con todo esto metimos la escalofriante cifra de 19 puntos AL DESCANSO ¡¡.
Después de revisar mentalmente nuestro juego antes del tercer cuarto, me viene a la cabeza que habíamos hecho pocas faltas, no es que me guste que se hagan, es que si tienes una defensa con riesgo es normal que de vez en cuando te equivoques en forma de falta personal. Así que repasamos en corrillo a ver quién tenía faltas personales y, entre todos, tan sólo teníamos 7 faltas. Creo que con eso está todo dicho, poca poca intensidad y riesgo. Después de la charla empezamos mucho mejor el cuarto y, aunque nuestro nivel de acierto era bajo, nuestra defensa subió un poco (no era difícil) y empezamos a recortar llegando a 7 puntos. Y aquí apareció una figura de la que pocas veces hablo, pero que en este partido merece una mención; el partido como os podéis imaginar era de bastante “guante blanco” y seguro que Juanico (Águilas) me dará la razón, y el amigo colegiado se descuelga con 2 faltas técnicas a Dani. Supongo que era por si se le escapaba un partido que parecía de “alto riesgo”. El arbitraje durante todo el partido fue muy bueno, pero llegados a este punto se cubrió de gloria, simplemente se cargó un partido que estaba siendo bastante bonito (y lo digo yo que iba perdiendo), con muchos fallos defensivos por nuestro lado, pero emocionante. 4 tiros libres, desconcierto en el banquillo, caras largas, más complicaciones, etc. eso desembocó en un -17 para nosotros (44 – 27).
En ese momento te dan ganas de “liarla parda” y que te piten técnicas o lo que haga falta, pero por suerte no me dio por ahí. Después entiendo a mi amigo Antonio de Pulpí con las famosas 12 técnicas en el último cuarto, por cierto, qué curioso, fue el mismo árbitro y supongo que también pitaría 12 técnicas para que no se le fuera de las manos un partido que iba igualado en el último cuarto  y que se pasó a perder de 40. He visto arbitrajes mejores y peores, pero éste me dejó descolocado. Señalizó muchas cosas y para mi gusto casi no tuvo incidencia en el partido, supongo que subjetivamente siempre creemos que nos pitan peor cuando perdemos J , pero salirse con 2 faltas técnicas cuando el partido era una balsa de aceite no es de recibo, no sé lo que quiso hacer, pero si puso el listón en ese nivel, como mínimo tenían que haber caído 4 ó 5 para cada lado y eso no sucedió.

Volviendo al partido, un último arreón de 9 – 0 en un minuto y medio volvía a acercarnos, pero nuestra defensa seguía con algunos lapsus que nos costarían 5 puntos en el último minuto, dejando el parcial final en 49 – 37, salió barato el desfile de técnicas, pero de -8 al descanso a -12, la diferencia seguía creciendo.

En el inicio del cuarto final volvimos a encajar otro miniparcial de 7-0 con lo que la diferencia la volvían a poner a -17 (56-39). A falta de algo más de 5 min para acabar el partido volvíamos a estar en la máxima diferencia, quizá esto produjo una pequeña relajación en los jugadores locales y esta vez sí que se lo hicimos “pagar”. Con un parcial de 2-11 nos metíamos de lleno en el último minuto y medio, sólo -8 después de todo el “desastre”. Y cómo no, para que no se le escapara de nuevo el partido de entre las manos…. otra falta técnica, y a los pocos segundos una lucha por un balón acabó en agarrón a un jugador rival y nos costó una falta antideportiva (esta vez era inapelable, porque era de manual), así que volvió a darles alas volvieron a centrarse y después de anotar los tiros libres el partido estaba visto para sentencia. En el último tiro libre del partido le di instrucciones a mi base (Pablo) para que hiciéramos un solo ataque para intentar anotar y poder disputar con mejor diferencia el basketaverage en nuestro campo, ya tuvimos el ejemplo del año pasado donde fue fundamental y este año tiene toda la pinta de que se va a tener que tirar de calculadora en más de un puesto de la clasificación. Así que éste fue el resultado de la jugada.




Al final solamente 9 puntos abajo, lástima la empanada inicial.




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